La Generalitat de Catalunya puso en marcha el pasado 20 de noviembre una campaña titulada Amb la sida, fem la nostra feina, que intenta eliminar la discriminación que sufren las personas afectadas tanto de VIH como de SIDA.
El despliegue es bastante amplio, y contempla publicidad en prensa, en espacios públicos, cuñas de radio, website, teléfono de soporte, mailing a medios de comunicación, al mundo empresarial y a otras personas clave. El espacio publicitario que más visibilidad tiene para el total de los ciudadanos está en la prensa y los espacios públicos, como puede ser el metro. En ambos casos lo que se puede leer es lo siguiente:
<<Hace su faena como todos. No discriminemos a las personas con SIDA>>
Hay algo que en esas frases se elude, y es que no hacen su faena como todos, sino que hacen su faena como todos los que tienen faena. Parece una estupidez, pero tratándose específicamente del ámbito de la discriminación, creo que no puede dejarse fuera del ‘todos’, fuera de la normalidad u olvidarlos como si no existieran, a todas aquellas personas que no hacen su faena porque no tienen trabajo. De esta manera parece existir un factor que legitima el no ser discriminado: producir. Si no trabajas, se te puede discriminar. Esto incluye a los que no trabajan y están afectados por el VIH o SIDA.
Cuando alguien interesado busca más información sobre la campaña, se da cuenta que está dirigida básicamente al mundo empresarial. Entiende entonces el contenido, pero no las formas. Esas formas sí pueden tener sentido en ese mailing realizado a personas clave del mundo empresarial. En un contexto general, no, porque no todos pertenecen a ese mundo. Pero así se hace saber al total de la ciudadanía que los que gobiernan están haciendo cosas, están preocupados. Me parece que hubiese sido más sencillo cambiar levemente el mensaje según el público y contexto al que está destinado.