10 motivos contra Rajoy

<<El candidato del PP a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, ha propuesto hoy reformar la ley de responsabilidad penal de los menores, rebajando la edad penal en casos de especial gravedad o de multirreincidencia, y aumentando las penas de internamiento.>><<Rajoy ha presentado durante un acto en Sevilla las líneas básicas del programa electoral del PP en materia de Seguridad Ciudadana, entre cuyos objetivos principales están la reforma de la ley de responsabilidad penal de los menores, y ha señalado que esto “no es una ocurrencia”, sino que se trata de una “necesidad” social.>>

EFE – lunes, 11 de febrero, 13.34

Para eso no le necesitamos, ‘señor’ Rajoy: esa propuesta ya ha pasado por los bares de todo el país. Deje su puesto a cualquiera de esos ciudadanos que, sin haberse tenido que plantear nunca seriamente esa cuestión, han llegado a la misma conclusión que usted. ¿Para qué le queremos entonces? 

¿Por qué Rajoy muestra con esta propuesto no ser apto para el ejercicio de sus funciones? A continuación se presentan 10 motivos y breves reflexiones con los que cualquiera realmente preocupado por los problemas de la criminalidad de los más jóvenes puede topar. 

1. Si se considera al Derecho de menores como Derecho Penal, se debe tener en cuenta el principio de subsidiaridad, por lo que sólo se debería acudir a los métodos punitivos cuando no existieran métodos de igual eficacia para evitar la reincidencia delictiva, que en el caso de los menores de edad parecen alcanzables.  

2. La intervención desde la vía penal en el conflicto se da cuando ya se ha producido el hecho delictivo, y en vez de aportar soluciones crea nuevos problemas, propios de la estigmatización y de la criminalización. Es una vía que sirve para la exclusión social y creación de futura clientela en las cárceles para mayores, y no dispone de las herramientas para la solución de los conflictos. Por lo que, más que realizar una intervención educativa y social para evitar el rechazo hacia el menor de edad y crear condiciones sociales que eviten la comisión de delitos, se actúa en sentido contrario. 

3. Existe una gran escasez de medios que agravan las consecuencias negativas sufridas por el menor de edad, como desarraigo familiar o dilaciones en el procedimiento. Esa escasez de medios se debe, entre otros motivos, a endurecimientos anteriores de la ley que preveían más años en prisión para delitos cometidos por menores de edad. 

4. La inseguridad es convertida en una mercancía distribuida a través de los medios de comunicación, y que impregna a la sociedad de una irracionalidad punitiva que atenta contra sus propios avances. La situación alarmista no corresponde con la realidad, pero justifica cualquier tipo de actuación punitiva. El principio de aplicación del Código Penal en última ratio queda diluido, mientras se descartan posibles alternativas. 

5. Ante esa inseguridad generada, que no corresponde con la realidad, se crean leyes como la LO 8/2006, con la que se reforma la LO 5/2000, que declara en la exposición de motivos un aumento de los delitos cometidos por menores de edad, así como de la preocupación social suscitada por ellos. La ley aumenta los supuestos de internamiento en régimen cerrado e incrementa la duración de las medidas. También facilita el traspaso a prisión de aquellos jóvenes que cumplen los 18 años durante la aplicación de la medida de internamiento, y lo establece como obligado a partir de los 21 años. Con el endurecimiento de la ley no se han solucionado los problemas reales, y tampoco se solucionarán agravando de nuevo las consecuencias, tal y como propone Rajoy. Esa vía ya está explorada.

6. Uno de los últimos estudios estadísticos realizados en Cataluña por el Centre d’Estudis Jurídics i Formació Especialitzada (CEJFE)[1] concluye que el perfil de joven con menos factores de riesgo y más factores de protección frente a posibles reincidencias se corresponde con aquel al que se le aplica un programa de mediación, de asesoramiento técnico, una amonestación del juez o, a propuesta del técnico, se considera no continuar tramitando el expediente. Los menores de edad en programas de mediación presentaron una tasa de reincidencia del 12.7%, siendo ésta la menor. En cambio, el factor de riesgo es mucho mayor en el perfil de joven al que se le aplica internamiento, llegando a una tasa del 62.8%. 

7. La propia condición de adolescente es una de las causas que llevan a conductas delictivas, siendo una etapa en la que se experimenta y se descubre la sociedad adulta y sus reglas. Por ello deberíamos considerar en la respuesta a esta delincuencia tanto la realidad exterior vivida por el menor de edad, como su realidad intrínseca. Las dificultades sufridas por el menor de edad en estos dos sentidos, en su gran mayoría, encuentran vía de escape en una conducta problemática, que además se ve acentuada por la tendencia adulta a problematizar a los jóvenes. De este modo, no resulta difícil que el menor de edad se encuentre en situación de inadaptación si está en condiciones de dificultad, teniendo en cuenta las características propias de su estado evolutivo, y las posibles problemáticas personales que cada individuo puede llegar a sufrir.

Esta situación pone de relieve la importancia en el tipo de respuesta que se aplica a los jóvenes delincuentes, pues ésta puede llegar a convertir problemas sociales en problemas de mayor envergadura, por ejemplo, de tipo penal. En este sentido, cabe destacar que la tendencia a usar el Código penal, es uno de lo mayores problemas, así como la tendencia a proteger a los menores de edad, o a una actuación primando su superior interés, sin optar por modificar las circunstancias que le llevan a su situación. 

8. Los efectos del contacto de los jóvenes con el aparato judicial no sólo son negativos para su proceso de desarrollo, sino que pueden ser además motivo de refuerzo de sus comportamientos, pues no se evita la consolidación de su identidad como delincuente. Esto se evitaría en la mayoría de los casos si no se produce esta respuesta, pues suelen ser actos esporádicos y que desaparecen a lo largo de su proceso evolutivo. En otras palabras, una intervención no adecuada puede ayudar a la consolidación de una futura carrera delictiva. 

9. Las respuestas penales predeterminadas para cada tipo de delito no son proporcionales con la consideración que el menor de edad es capaz de hacer de sus actos, y esto es algo necesario si se pretende hacerles responsables de ellos. Es necesario que todo esto no escape a su comprensión y sea capaz de realizar un análisis de las consecuencias. 

10. Un paso hacia la eficacia de la justicia de menores es dejar de lado su pretensión punitiva, y centrarse en la comprensión de los problemas que hasta ella llegan, en aras a una verdadera resolución de problemas. Para ello debe ser una justicia menos penal y con mayor componente social, que ofrezca una compensación a la víctima no mediante una mayor represión hacia el agresor, medida que poco le puede ofrecer, sino con otro tipo de medidas como los trabajos en beneficio de la comunidad, hasta que podamos superar la necesidad de intervención de la justicia sobre los menores de edad. En este cambio propuesto se hace indispensable una valentía política, realmente interesada en la problemática, que rompa con las tendencias actuales y establezca unas bases para una pretendida mejora. 


[1] Butlletí Justidata. La reincidència en el delicte en la justícia de menors. Nº 42 (2005). Centre d’Estudis Jurídics i Formació Especialitzada. Generalitat de Catalunya.

Mayo del 68

<<No le pongas parches, la estructura está podrida.>>

El cachete; sin cobertura legal

<<El pleno del Congreso de los Diputados ha suprimido dos artículos del Código Civil que concedían a padres y tutores la potestad de educar a los niños con un cachete>>.

En contra de la reforma se han posicionado los partidos políticos CiU, PNV y PP, además de un buen número de ciudadanos que expresan su disconformidad. Así que se puede decir que estos tres partidos y multitud de personas dan apoyo al uso de la violencia física por parte de los ciudadanos, en situación de desigualdad e indefensión de aquel que la recibe.

Simplemente recojo la noticia, e intento hacer un breve comentario, pero mi incredulidad ante lo que está sucediendo me impide pensar con claridad. Parece que el hecho de tener menor edad es para algunos suficiente como para poder justificar un acto de violencia física. Los argumentos que llevan a penar actos violentos entre adultos, por el respeto de la integridad física, psíquica y moral, parece que pueden ser olvidados justo cuando más necesarios se hacen: ante una situación de total desigualdad.

En todo caso, me parece que de poco sirven los avances legislativos si no están en consonancia con el discurso cultural imperante. Y creo que las reacciones que se están sucediendo son buena muestra de ello, y de la necesidad de trabajar más allá del terreno meramente legislativo.

Las transformaciones que en la actualidad está tomando la representación social de la infancia pueden ser aprovechadas en ese sentido, no sólo por el mayor conocimiento sobre desarrollo infantil del que se dispone, sino por la participación que los niños empiezan a tener ahora en el mundo adulto. Una participación que produce cambios en el concepto tradicional de socialización unidireccional y generacional, y que debe ser respaldada con una inclusión total del menor en un marco democrático, con especial hincapié en su participación. Esto es darle la importancia que el menor merece, sin limitarse a lo derivado de su observación como persona incompleta, teniendo en cuenta al menor en todos sus aspectos.

También se debe recordar que, si bien existe una mayor sensibilización que ha conllevado la reducción del uso de la fuerza física sobre los menores como medio educativo, este avance se ve mermado por las manipulaciones psicológicas de las que son objeto.

Más policía, más inseguridad

Estamos acostumbrados a que, desde el poder político, se nos ofrezca un discurso de aumento de seguridad ligado al mayor número de cuerpos y fuerzas de seguridad. Lo reduccionista y terriblemente simplista del binomio ayuda a su difusión, y, como no, los medios de comunicación transmiten falsas ideas que calan fácilmente entre la población.

Algo similar está ocurriendo en los últimos años en Catalunya, desde que se aprovechó la oportunidad de contar con una policía autonómica. Los beneficios de la descentralización en este ámbito, sin lugar a duda, pueden ser muchos. Lástima que las ganas de poder lucir en poco tiempo un cuerpo policial propio se hayan opuesto a los necesarios mínimos de calidad que la materia exige.

Una muestra de lo descrito es el amplio número de plazas abierto. Convocatorias de 1500 plazas, una tras otra, con un programa de nivel de dificultad bajo. Esto lo convierte en una oportunidad de conseguir un trabajo muy bien remunerado, por lo que se examinan muchas más personas por necesidad de un sueldo decente que no por vocación. Evidentemente, esto no es un requisito en ningún trabajo, pero si es un elemento más a incluir en la totalidad de la problemática presente, e importante cuando se trata de policías, no paletas, ni lampistas, ni asesores, ni fontaneros, ni banqueros, ni pescadores…

Una vez pasadas las convocatorias, se ingresa en lo que antiguamente se conocía como Escola de Policia, en la que se imparten diferentes materias. Se trata, básicamente, de un lugar en el que se imparte disciplina. Conocimientos básicos para ser policía, también. Pero de garantías y derechos más bien escaso. Algo que posiblemente no compartan los que allí ingresan, pero que es una preocupación presente (‘las garantías duran máximo tres años’).

Como resultado los ciudadanos sufrimos de un cuerpo de policía que demasiado frecuentemente no respeta nuestros derechos. Los casos más llamativos acaban en los medios de comunicación, las vulneraciones en el trabajo diario acaban en la anonimidad. El pedir la documentación basándose en prejuicios parece ser uno de sus deportes preferidos. No es necesaria mención a aquellos que hacen su trabajo de forma correcta, pero se hace en estas líneas para evitar estúpidas discusiones.

Ayer se publicaba en la prensa que, finalmente, se envía a juicio a seis mossos acusados de torturar a un detenido. Veremos si esta vez no se vuelven a utilizar artimañas para acabar dejando lo que es una tortura en simples lesiones, algo que es habitual cuando se acusan a miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Porque en este país no se tortura, ¿verdad?

Viejos culpables declarados inocentes

<<Desde 1989, más de 200 prisioneros han sido exonerados por la prueba del ADN en Estados Unidos. El New York Times ha entrevistado a 137 de ellos sobre sus vidas desde que abandonaron la prisión – sus trabajos y amores, el cuidado de su salud y de su hogar. Los hallazgos y docenas de entrevistas de audio se presentan a continuación>>

Eso se puede leer en esta página web del rotativo. Junto a esas palabras, una presentación en formato flash. Clicando sobre el listado de nombres se puede acceder a esas entrevistas a las que se hace referencia.

Es un material que sirve para reflexionar sobre el paso del Estado social hacia el Estado penal que se ha dado en Estados Unidos, donde la cantidad de población encarcelada aumenta sin cesar (2 millones en 2001). No hace falta demasiada argumentación para explicar el crecimiento que también en España se está produciendo.

¿Habrán sido listados algunos de ellos en los ficheros públicos de delincuentes?

Carta a los Reyes Magos

Las calles se llenan de luces y en los centros comerciales ya se frotan las manos. Sobre críticas a las fechas navideñas ya se ha escrito mucho. El motivo de este comentario es otro: las cartas a los Reyes Magos.

En diversas páginas webs, generalmente vinculadas a diversas empresas, se facilita a los más pequeños la redacción de su carta a los Reyes Magos, con una tipografía y unos gráficos muy elaborados, que entregarán a sus majestades llenos de ilusión. Lástima que detrás de esta iniciativa se encuentren intereses poco loables.

Gran parte de estas empresas están haciendo uso del contenido de esas cartas para atraer visitas, lo que supone publicidad de su producto y de su website. Algunas de ellas, no todas, advierten en un largo texto titulado Política de privacidad que se reservan el uso del contenido de esas cartas para sus intereses. Evidentemente, se trata de un texto de muy difícil comprensión para la mayoría de los pequeños que harán uso de ese servicio, y, además, probablemente no adviertan la importancia de tener en cuenta lo que muchas veces llamamos “la letra pequeña”. Tampoco lo hacen la mayor parte de los adultos cuando usan Internet, a pesar de encontrarse en mejores condiciones para hacerlo.

Tan sólo quisiera recordar el derecho a la privacidad, y también, si se quiere, a la privacidad de la correspondencia, uno de los derechos básicos para el funcionamiento de una sociedad democrática. ¿Porqué deberíamos privar a los más pequeños de un derecho tan básico? Sin duda alguna, se está aprovechando el desconocimiento de los niños sobre sus derechos, y de la importancia de éstos, para fines lucrativos. Un adulto no es nadie para decidir si una carta escrita por otra persona, de menor, igual o mayor edad, reviste de suficiente importancia como para ser considerada privada o pública. Eso va precisamente en contra de la imagen que rodea a lo que consideramos adulto.

Una carta dirigida a tres reyes magos, los cuales van a juzgar nuestro comportamiento de todo el año para decidir cómo deberíamos ser recompensados, no es ninguna tontería. Mucho menos si se tiene en cuenta que en muchas de esas cartas se incluyen sentimientos muy personales, puede que incluso ruegos y disculpas.

A pesar de comentarios como el mío, muchos se van a permitir el lujo de frivolizar, pero sólo cuando han abandonado ese estatus de inferioridad y exclusión en el que la sociedad sitúa a los niños. Una palmadita en la espalda para todos ellos.

Le fusilan ante 150.000 personas por hacer llamadas internacionales

Damiens fue condenado, el 2 de marzo de 1757, a “pública retractación ante la puerta principal de la Iglesia de París”, adonde debía ser “llevado y conducido en una carreta, desnudo, en camisa, con un hacha de cera encendida de dos libras de peso en la mano”; después, “en dicha carreta, a la plaza de Grève, y sobre un cadalso que allí habrá sido levantado [deberán serle] atenaceadas las tetillas, brazos, muslos y pantorrillas, y su mano derecho, asido en ésta el cuchillo con que cometió dicho parricidio, quemada con fuego de azufre, y sobre las partes atenaceadas se le verterá plomo derretido, aceite hirviendo, pez resina ardiente, cera y azufre fundidos juntamente, y a continuación, su cuerpo estirado y desmembrado por cuatro caballos y sus miembros y tronco consumidos en el fuego, reducidos a cecinas arrojadas al viento”.

Así es como Michel Foucault inicia su libro Vigilar y castigar, todo un clásico. Hubo un tiempo en el que el castigo era un espectáculo público, para ir progresivamente siendo relegado a la intimidad. De hecho hay motivos de sobra como para avergonzarse de lo que se hace.

De vez en cuando nos encontramos ante hechos que nos hacen pensar sobre nuestro etnocentrismo. Según la información que nos ofrece la prensa, en Corea del Norte han realizado una ejecución pública a la que han asistido 150.000 personas. Ha sido necesario habilitar un estadio deportivo para dar cabida a tanta gente, muriendo a la salida seis personas más al producirse una avalancha humana.

Así que hoy, en el siglo XXI, estos acontecimientos siguen teniendo lugar y, parece que para muchos, siguen teniendo sentido. Actos como la Declaración de los Derechos Humanos, evidentemente, tienen su utilidad. De entrada, se establece una meta a alcanzar, un ideal a conseguir, y sirven para poder ejercer una denuncia expresa.

Para cumplir unos objetivos parece necesario conocer primeros cuales son. Del mismo modo, esos objetivos se alcanzan si son compartidos por todos, y no son utilizados como imposición o herramienta de coacción. ¿Es necesaria una reformulación de contenido y/o forma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos? Desde aquel diciembre de 1948 quizá hayamos aprendido suficiente como para realizar mejoras o, quien sabe, crear una nueva declaración para el nuevo siglo. Aunque puede que de nuevo el etnocentrismo nos aboque a su instrumentalización y falta de aplicación.

Todas estas dudas al menos sirven para poner en relieve la importancia del conocimiento en esta tarea, incluido tanto el propio como el ajeno. Eso va mucho más allá de los derechos: es la génesis de las ideas. En la creación de una nueva Declaración de Derechos Humanos serían útiles muchos más profesionales de los que se suelen tener en cuenta.

Hace su faena como todos (los que tienen faena)

La Generalitat de Catalunya puso en marcha el pasado 20 de noviembre una campaña titulada Amb la sida, fem la nostra feina, que intenta eliminar la discriminación que sufren las personas afectadas tanto de VIH como de SIDA.

El despliegue es bastante amplio, y contempla publicidad en prensa, en espacios públicos, cuñas de radio, website, teléfono de soporte, mailing a medios de comunicación, al mundo empresarial y a otras personas clave. El espacio publicitario que más visibilidad tiene para el total de los ciudadanos está en la prensa y los espacios públicos, como puede ser el metro. En ambos casos lo que se puede leer es lo siguiente:

<<Hace su faena como todos. No discriminemos a las personas con SIDA>>

Hay algo que en esas frases se elude, y es que no hacen su faena como todos, sino que hacen su faena como todos los que tienen faena. Parece una estupidez, pero tratándose específicamente del ámbito de la discriminación, creo que no puede dejarse fuera del ‘todos’, fuera de la normalidad u olvidarlos como si no existieran, a todas aquellas personas que no hacen su faena porque no tienen trabajo. De esta manera parece existir un factor que legitima el no ser discriminado: producir. Si no trabajas, se te puede discriminar. Esto incluye a  los que no trabajan y  están afectados por el VIH o SIDA.

Cuando alguien interesado busca más información sobre la campaña, se da cuenta que está dirigida básicamente al mundo empresarial. Entiende entonces el contenido, pero no las formas. Esas formas sí pueden tener sentido en ese mailing realizado a personas clave del mundo empresarial. En un contexto general, no, porque no todos pertenecen a ese mundo. Pero así se hace saber al total de la ciudadanía que los que gobiernan están haciendo cosas, están preocupados. Me parece que hubiese sido más sencillo cambiar levemente el mensaje según el público y contexto al que está destinado.

Sin clase de ciencias por ‘terrorista’

Inglaterra parece destinada a ser un habitual protagonista en este blog, básicamente por ser el ejemplo más escandaloso de recorte de libertades en Europa. Esta vez, de nuevo bajo la excusa de ofrecer más seguridad y proteger del miedo irracional que ellos mismos han sembrado, con la aplicación de una medida cautelar que impide cursar estudios de secundaria en biología y química a un iraquí.

Hay que mencionar que sobre esta persona, considerada sospechosa por delitos de terrorismo, no se han conseguido pruebas que motiven el inicio de un proceso judicial. Cuando la Justicia no les proporciona el resultado que desean, se crean medidas excepcionales para conseguirlos. Si la Justicia no considera precisamente justo intervenir sobre esa persona, no es difícil pensar en la injusticia que supone usar la ley para intervenir sobre él.

Para clase media-alta, de entre 35 y 40 años, con la vida laboral estabilizada y con segunda residencia

Ojeando la web de El País encuentro un artículo en el que se explica el lanzamiento de un nuevo vehículo; <<un 4×4 híbrido entre un ‘quad’ y un ‘buggy’>>. Entiendo que todo texto que no se encuentre entrecomillado lo suscribe el autor de la noticia, aunque no sé hasta que punto basándose en palabras de los entrevistados.

El caso es que se afirma lo siguiente:

<<Va dirigido a personas de clase media-alta, de entre 35 y 40 años, con la vida laboral estabilizada y con segunda residencia.>>

El vehículo cuesta 13.000 euros, cantidad que quizá sí correspondería a lo que está dispuesto a gastarse alguien de clase media-alta. Pero del resto de características reconozco no entender nada, y sólo soy capaz de creer comprenderlo si me cargo de prejuicios. Afirma uno de los socios de la empresa que el vehículo está pensado para dar una vuelta por los alrededores o salir a comprar el periódico sin tener que llevar el todoterreno de lujo.

Pensaba que el vehículo se podría adaptar a mis intereses, pero no puedo ir a comprar el periódico con mi todoterreno de lujo porque ni tan sólo tengo coche, no tengo entre 35 y 40 años, mi vida laboral no está estabilizada y aún gracias que tengo primera residencia. Perdón por interesarme por algo que alguien de mi estrato social no debería poseer. Espero que los campeones (contra las manchas) que cumplan el perfil disfruten del artilugio.

« Entradas más antiguas